Retratando la ciudad fallera

Hace unas semanas estuve pensando en que proyectos podría llevar a cabo en mi ciudad y que tuviesen una cohesión. En un principio pensé en hacer un proyecto sobre todos los barrios valencianos, pero entonces me llevaría mucho tiempo y para empezar quería hacer algo finito y que pudiese zanjarlo antes de irme fuera a finales de Marzo; por lo que decidí, hacer un proyecto sobre esos barrios/zonas que me han influenciado a lo largo de mis 35 años (de hecho, lo acabo de decidir mientras escribía estas líneas).

El primero de todos, tiene una influencia como barrio bastante limitada pero preferí enfocarme más en su actividad que en el barrio en sí. Es la Ciudad Fallera, un conjunto de calles y naves en el barrio de Benicalap. Durante estas fechas, esos bloques están ultimando detalles de varios monumentos que se plantarán durante las próximas semanas bloqueando calles y plazas vociferando que ahora gobiernan las calles.

Las Fallas siempre han sido un tema muy importante hasta mediados de mi adolescencia. De hecho, desde bien pequeño quería ser artista fallero. Aunque tenía interés por la fotografía, hacer fallas era mi supuesto destino. Pero la falta de oportunidades y mi cambio en el interés me llevo a otros caminos. Así que quería hacer un pequeño homenaje a los artesanos.

Las calles que componen la Ciudad Fallera están formadas por varias naves que a día de hoy están bastante deterioradas y abandonadas tras varias décadas en activo, por lo que tan sólo queda unos pequeños ápices de lo que fue una de las zonas con mayor esplendor creativo.

Quizás sea yo, pero aún habiendo perdido el interés por la fiesta (que no por el monumento, aunque opino que a día de hoy se debería dejar de usar corcho para su creación e investigar nuevos métodos que contaminen menos, pero eso es otro tema), esas calles despiertan una cierta magia muy especial en mi. No tengo explicación al motivo, aunque es muy posible que sea por la historia que alberga esas calles y saber que tarde o temprano quedaran en el olvido y pasará a ser eso que fue.

Las expectativas eran altas, pero lo cierto es que fue menos de lo que esperaba. Muchos talleres estaban cerrados y no pude capturar mucha interacción de las obras con sus artistas… Por lo que decidí dar unas cuantas vueltas por la zona y simplemente observar aquello que me llamaba la atención visualmente. Lo primero fue dar una vuelta de reconocimiento e ir al mural que se pintó como homenaje a la historia de sus calles.

Mural diseñado por PichiAvo

Tras ver que habían figuras en la calle, decidí enfocarme en ellas y si surgía la oportunidad de retratar a los artistas interactuando la aprovecharía, por lo que el proyecto se convirtió en un estilo de reportaje más que street, pero a ún así surgieron fotografías interesantes.

En las fotos anteriores, conforme fue pasando el tiempo pude capturar momentos en los que los artistas empezaban a asomarse y me daban la oportunidad de retratar momentos de interacción.

La última foto es mi favorita de todas las que hice esa mañana. La composición me atrae bastante ya que acoge la evolución de las figuras (el molde y sus posteriores capas) y además el vínculo con el artista. Además, la mano del artista coge el brazo del muñeco y cierra el enlace con su obra. O quizás sea mi visión… No sé. Qué opináis?

En cualquier caso, estoy contento con el resultado y lo plasmé en un pequeño video que podéis ver a continuación. Por ahora, a ver que me depara en las siguientes sesiones 🙂

https://www.instagram.com/tv/B8ohouUD9Ve/?utm_source=ig_web_copy_link

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